uno piensa si se personifica al caudal del pasador del lazo o al escudo del collar, mientras otro opina confesar que apunta a esa ordenación conceptualista de petrificadas ambiciones
Y bajo el signo del enhiesto llegó el término exaltando amores, sin cadenas, sin prosapia, ornamentando, a sólo fuego la síncopa multicolor de los laureles.
ineludible herirá a su debido tiempo el zarpazo, cuando el venerado esté inmune por su incuria entre las paredes húmedas de la sala en donde tiempo después lo hallarán muerto boca abajo brotándole el tasco por la boca
un séquito coral de moscones zumbándole, crearán su misa
así le espera, lo sabe savia de sus necesidades quisiera que le roce, letra por letra, savia de los espasmos del corazón quisiera oírle sin rasgar la boca, savia de los silencios vivos